miércoles, 14 de febrero de 2018

Lirio.

14 de febrero de 2018. Hoy murió mi perro Duque.
En la mañana desperté muy emocionado, iba a ver a mi novia en el parque para luego venir a mi casa a hacer arroz con leche y pasar el día juntos.
Entré al baño, pero en cuanto cerré, mi mamá me grita.
"Chi, se murió el perro." Dice ella con tristeza.
"¿Qué? ¿Duque?" Le respondo sorprendido.
"Si, apareció muerto, está ahí tirado" Responde esto y se va a cocinar.
En ese momento salgo corriendo al patio, silbo como lo hacía de costumbre esperando que alguno de los dos perros fuera hacia mi.
"Toby tampoco está, Jorge. Se escapó anoche y aún no vuelve" Dijo mi mamá al notar que lo buscaba. Toby era el hermano de Duque; color marrón, cuello flojo por un problema que tuvo con sus cadenas. Era muy apegado conmigo.
Cuando camino por el patio, veo a Duque tirado en la grama, justo frente a un lirio que no había florecido ayer. Lo llamo, le pido que venga conmigo, pero permanece ahí, inmóvil, impasible. 
Recordé el día en que lo conocí, cuando tenía doce años tuve una operación en las piernas y ellos fueron un regalo "Por ser un campeón y recuperarme rápido". Duque era el más activo, no dejaba de correr; Toby siempre estaba tranquilo, no daba problemas a menos que estuviera con Duque. Un día los perros jugando hicieron caer a mi mamá, desde entonces ambos estuvieron amarrados. A Toby lo solté el hace dos años, cansado de verlo así. Saltaba tanto que se rompió el cuello con la cadena, tuvo miasis. Estuve muy preocupado, pero logró recuperarse; Duque estuvo amarrado hasta el mes pasado, porque siempre peleaban entre sí a cada rato. Volví a la realidad, frente a mi yacía Duque muerto, y de Toby no sabía nada.
Toby, en una tarde normal, luego de que lo soltaran.

Ese mismo día tuve que cavar una tumba. Con rabia por no poder hacer nada, me salieron ampollas en las manos mientras rompía la tierra roja con un pico. Cuando el hoyo fue lo suficientemente profundo, subí al cadáver(que ya estaba sufriendo rigor mortis) en una carretilla y lo llevé hasta allá. Llorando como un niño pequeño, pongo al perro lo más cómodo posible, con la cabeza en dirección hacia el árbol de mango en el que, hasta hace un mes, había pasado amarrado casi toda su vida.
Empiezo a echarle tierra encima. Por mi mente pasaban toda clase de cosas, como el haber razonado que murió envenenado por alguna culebra o alacrán, porque lo vi hurgando en un hoyo muy extraño. Quizás algo ahí lo picó. 
"Qué ironía, perder a dos de mis mejores amigos en pleno día de la amistad" pienso, mientras noto como los brazos me empiezan a doler porque no están acostumbrados al esfuerzo.
Continúo echando tierra; recuerdo el hecho de que pasó casi toda su vida amarrado como un esclavo, empiezo a llorar más fuerte. 
Más tierra; recuerdo a Toby, su hermano, que en ese momento seguro ya estaba en la finca de algún loco que se lo robó. Intento evitarlo, pero las lágrimas no dejan de salir.
Finalmente, el último montón de tierra cae sobre lo que será ahora la tumba del perro. La piso para que quede bien asentada y coloco sobre ella el lirio frente al que decidió morir.
No pienso tener otro perro en un tiempo, pero si llego a tenerlo, pensaré en Lirio como un nombre para él.


viernes, 9 de febrero de 2018

Anormal

Hoy me enteré de que mi amigo Víctor se va del país. No me sorprende, la verdad él nos había contado que tenía planes de irse.
Igualmente, me duele mucho. Decidí volver a este blog porque ahora más que nunca pasan cosas que creo que me gustarán leer en un futuro.
Hoy, al llegar mi hermana, le conté que mi amigo Víctor se iba del país. Dio paso a un diálogo un tanto extraño.
'¿Estás bien, hermano?'
En ese momento me quedé viéndola a los ojos
'No, hermana. Estoy triste.' -Le dije, mientras ella empezaba a mostrar un semblante triste que me hacía sentir al menos comprendido. Pronto ambos empezamos a reír, haciendo como que no pasaba nada. Fue una risa triste, vacía. Forzada -
'¿Quieres un abrazo?'-Me dijo, con una sonrisa que la hacía parecer más un emoticón que mi hermana-
Asentí, ella se acercó a mi y me dio un abrazo fuerte. Mientras más rato pasaba, reíamos más fuerte. Hasta que poco a poco la risa se convirtió en llanto.
'¡¿Hermano?! Estamos locos, de verdad.'
Al decir eso, solamente nos quedamos en silencio. Y sentía las lagrimas en mi brazo, en mi cara. Sentía un dolor en el pecho, el dolor de un corazón roto. Porque comprendí que no sería la última vez que pasaría por eso.
Supongo que, aunque no tan marcado, muchas personas en la Venezuela actual viven algo similar: Recurren al sentido del humor porque saben que la realidad es devastadora.
Ese momento con mi hermana me pareció algo muy particular, un tanto anormal.
Aunque, siendo sincero. ¿Qué es normal en estos días?

viernes, 20 de mayo de 2016

Como viajar en el tiempo...

Hace unos días me encontré leyendo entradas de mi afímera bitácora (la llamé así porque decirle diario no me gustaba) del año pasado. En esta, me quejaba por cosas normales para personas de mi edad: problemas por una muchacha.
Escribía con tanto fervor y detalle mi sentir acerca de aquella muchacha. Y siempre, sin importar qué, terminaba mal de nuevo.
Comparandola con notas actuales, puedo ver una gran diferencia; pues mis preocupaciones eran otras, y mucho menos importantes.
Mis prioridades en aquel momento eran tan diferentes, igual que mi punto de vista sobre algunas cosas.
Una amiga me dijo hace poco que los adolescentes cambian en un año más que un adulto en diez. Y al menos, en mi caso, esto es cierto.
Esto lo comprobé con las entradas que mencioné. Y realmente se siente como un viaje en el tiempo.
En este momento, mis pensamientos de seguro no serán iguales a los que tendré dentro de un año. Y los de ese año no seran como los del siguiente... Así sucesivamente.
Pensando esto, solo puedo concluir que la manera más fácil y quizás placentera de viajar en el tiempo es plasmando ideas para leerlas en un futuro.
Quizás en unos años lea esta entrada con nostalgia sobre alguna situación de mi entorno, algo que esté, o que no esté. Quizás una persona nunca estará en un estado realmente bueno de pensamiento. Y por eso todos cambiamos tanto. O tal vez simplemente sean consecuencias de otros factores. Por ahora, solo me queda seguir pensando, y confundiendome con mis propios pensamientos. Plasmandolos para ver si en algun momento siento orden o estabilidad interior. Paz.